¿Cuál es la distancia de cuidado y de protección segura hacia un hijo, una hija, un amor, e incluso hacia la tierra en que vivimos? Tal vez no haya fórmula ni cifra posible: el desastre y el horror de la pérdida no se corrigen; se recuerdan, se sufren y se narran. La distancia de rescate se mide en la tensión entre el cuidado posible y la responsabilidad compartida, entre la atención materna y la estructura económica a la que podríamos llamar “eco-distópica”,