Por Rubén Penayo A.*
Santiago Peña y el ex ministro Carlos Fernández Valdovinos han sido fieles al sistema financiero internacional, llámese FMI o calificadoras de riesgo. Están formateados en esa línea y ni siquiera se animarían a leer en voz alta lo que ha realizado Corea del Sur o alguna variante parecida. En el mismo andaribel de la misma pista de postas, se realizó un tejido de acciones para levantar la sanción de los EEUU a Horacio Cartes, vinculado a lo de “significativamente corrupto”.
La aclimatación de fórmulas, no obstante, ha derivado en un exacerbamiento del denominado “capitalismo de secuaces”. Apenas por mencionar un caso, está el de la Superintendencia de Jubilaciones, en el cual se puso énfasis en ordenar las cajas existentes como pretexto. Pero, paralelamente, aunque en un carril de mayor velocidad, lo que hicieron fue predisponer a que los fondos del IPS, levantando diversas teclas que le impedían el paso, fueran a parar en las cuentas del banco en el cual el equipo económico/financiero del cartismo marcó su irrupción más abierta en el mercado, como es el caso del Holding Ueno, del cual el mismo Peña fue accionista.
Ni hablar ya de otras empresas conexas, que hoy acaparan cuestiones digitales para el Estado, en el que MITIC ha tenido un rol primordial y que, por cierto, está comandado por Gustavo Villate, primo de la primera dama, según reportes periodísticos. Y es que los tentáculos están en absolutamente todas las licitaciones, con diversas ramificaciones. Es una ingeniera nunca antes alcanzada que parte, principalmente, del acceso privilegiado a información y un sistema de puertas giratorias (que fue la primera modificada por los legisladores que asumieron en el 2023 – ley 7089/23 -), que hacen a la mayor captura del Estado paraguayo, ni siquiera logrado durante la dictadura stronista.
VÍAS OXIDADAS
En estos días, si hoy chirrian diversas vías de Honor Colorado, que tiene como franco tiradores al Nicanor Duarte Frutos y Gustavo Leite, no se trata más que de los ajustes que aun no han acordado para lograr la continuidad a partir del 2028. Entre estos ajustes está lo referido a qué perfil quieren dar a la administración pública en lo que queda de gobierno. El resultado que tuvo la ley de modificación de la caja fiscal es, en parte, una muestra de lo que quiere un sector: Dar un supuesto rostro social, dialoguista, al aparato estatal, en un gatopardismo cargado de prebendarismo y clientelismo, independientemente de números rojos. La idea es aguantar y continuar. En contra partida, la oposición interna republicana no logra una unificación que haga sombra al poder actual, aunque esto está por verse, en los comicios internos municipales de junio. Tampoco otro modelo de país es posible con ellos, con algún que otro atenuante a favor.

La salud de Horacio Cartes también contribuye a la inestabilidad del oficialismo colorado. La insistencia en la pre candidatura de Pedro Alliana a la presidencia de la República también es un indicador de que, más que el convencimiento sobre dicha figura, es una suerte de reafirmación de sus acólitos en un juego de lealtades, pero que, en los hechos, pone en remojo dicha nominación.
Además, el sector tecnocrático, ese eje económico/financiero, aupado en el cartismo, ya lanza alternativas, como la figura de Marcos Riquelme, actual ministro de Industria y Comercio. Ese barajar de nombres no hubiera sido posible si Cartes no hubiera dado luz verde. Él no lo ha hecho. Dirán que es un enfrentamiento suyo con Peña, pero solo deja en evidencia que aquella sólida roca – unidad granítica, decían los stronistas -, se ha vuelto tierra movediza. Ya no es problema que haya sido declarado un tiempo atrás “significamente corrupto”, si no que esté significamente ausente. Que Enrique Riera hable de oportunistas y “carroñeros” no es casualidad. Algunos siempre han pretendido la exclusividad. Él no es de los de “la primera hora”, pero son exquisiteces que en política pasan desapercibidas (ahí está, por ejemplo, Silvio Ovelar, que superó a su maestro, Nicanor).
Mientras, el dinero rápido sigue siendo la meta del peñismo. Criptomineras, contratos estatales, tercerizaciones y tantos otros son parte de la agenda, que conforman parte del rosario de cerca de cuarenta mil millones de guaraníes diarios que se roban de las arcas estatales. Por de pronto, nadie ha tirado la toalla en el centro del cuadrilátero. Esto recién empieza. Restan balcones, por si les interesa, porque los “ringside” ya se agotaron.
*Doctor en Derecho Público, con énfasis en Gobernabilidad Democrática. Experto en comunicación y marketing político.
** Foto de Enrique Riera con el presidente Santiago Peña (gentileza de la oficina de Prensa de la Presidencia de la República)


En el ojo el articulo, el título del no pudo ser mas acertado..y es asi realmente, como siempre digo, entre poderosos se terminan destruyendo entre ellos como los dinosaurios..