«La Tribuna» o los medios como simples aparatos de intereses corporativos

«La Tribuna» o los medios como simples aparatos de intereses corporativos

En la cultura mundial, la información se constituye en un elemento esencial a los efectos de reconocer el derecho ciudadano a estar informado y, sobre esa base, sostener opiniones, generar involucramiento y ser participe de la vida pública. No obstante, la aparición de los medios de comunicación en Paraguay, aunque no es un fenómeno aislado, ni mucho menos nuevo, sirve para la defensa de intereses corporativos, de manera desembozada, a los efectos de rebatir campañas adversas, justificadas o no, posicionar el prestigio de una marca o sector u otras variaciones. El caso más reciente en Paraguay es del periódico La Tribuna, comprado por el grupo Vázquez (Ueno), así como el canal América, radio Uno y otras ramificaciones.

Basta revisar las tapas de este diario y las de ABC Color para corroborar cómo viene la mano. De por medio, están en disputa recursos públicos y privados, como lo son, por ejemplo, los fondos de jubilación del Instituto de Previsión Social. Sin entrar a considerar la consistencia de sus relatos, se puede, sin embargo, precisar que el grupo Ueno ha logrado, en el sector financiero, un ascenso meteórico, en apenas cinco años, en una agresividad quizás nunca vista a nivel local, motorizado, principalmente, por sus vínculos políticos con el cartismo y de la mano del propio presidente, Santiago Peña. Es una rémora bien alimentada, del cachalote más grande de las aguas políticas y financieras del Paraguay.

En contrapartida, está ABC Color, cuyo director (Aldo “Acero” Zucolillo +) había promovido el ascenso del fascista Lino Oviedo y llamado al “golpe” a un gobierno democrático, como lo fue el de Fernando Lugo y, a menudo, es atacado por los cartistas por haber conseguido sustanciales contratos públicos durante el mandato de Mario Abdo Benítez (2018/2023). Hay que decir, no obstante, que ha sido un contrapeso importante, en la idea de un “cuarto poder” en este país, a casos de corrupción relevantes y una línea muy destacada en materia de libertad de mercado y competencia, así como derechos civiles y políticos ciudadanos durante la dictadura stronista.

En el mismo orden relativo a ese contra poder a la administración de turno, se ubica el grupo Vierci, pero, por supuesto, con agendas periodísticas soslayadas, que no descartan los “rojicieros” (noticieros con predominio de la crónica roja) u otras modalidades similares. La desinversión y vaciamiento se constata en uno de sus otrora productos principales, como es el caso del diario Última Hora, en una visión que prima estrictamente lo comercial.

Por otro lado (¡Qué cosa este tema del mundo de los bancos también!), no olvidemos tampoco los vínculos del Continental, que hoy opera el holding de radio Ñanduti, y el Banco Río con el ex ministro de la Corte Suprema de Justicia, Antonio Fretes (+))

El Paraguayo Independiente, aquel periódico de Carlos Antonio López que defendió la autonomía paraguaya hace 181 años ante el porteñismo sirve para recordar localmente el día del periodista (26 de abril, día de aparición del primer ejemplar). La tradición, así, ha estado marcado por agendas políticas en diversas etapas de la historia paraguaya. En este caso, de la mano de López, con una de interés nacional. Nótese, así, la degradación actual.

La Tribuna tiene ya sus raíces en 1925, con diversos cambios. Esta, probablemente, sea la más ruin aparición, pero marca también la tendencia de nuestros tiempos, en el que un periodismo independiente sigue siendo una suerte de utopía. El oficio y la profesión de informar merecen mejores días…y empresarios más decentes.

Por Rubén Penayo A.

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