«Archivos del Terror»: Un comisario y una historia de heroismo

«Archivos del Terror»: Un comisario y una historia de heroismo

Apenas unos días atrás, se celebraba el «Día del padre». Este día, motivó un homenaje a una persona que es considerada heroíca por su contribución para hallar los «Archivos del Terror» sobre la dictadura stronista. En tal sentido, las líneas que aparecen abajo, corresponden a María Liz Aguilera, hija del Comisario Principal (S.R.), Ismael Aguilera Martínez.

A continuación, van las palabras de la misma:

HOMENAJE EN VIDA A MI PAPÁ:

Al Comisario Principal (S.R.) Ismael Aguilera Martínez
Verdadero héroe civil, un hombre de bien que arriesgó su carrera, su tranquilidad y su propia seguridad para que la verdad saliera a la luz, permitiendo que el Paraguay y el mundo conocieran el horror de la dictadura a través de los Archivos del Terror.


La historia muchas veces olvida a quienes actúan con integridad desde el anonimato y sufren injusticias por hacer lo correcto. Por eso, este reconocimiento en vida, a tus 87 años y en ocasión del Día del Padre, constituye un acto de amor, gratitud y justicia.

Querido Papá:
Hoy quiero alzar mi voz para rendirte un justo y merecido homenaje en vida por ser un hombre excepcional. A un paraguayo honesto, trabajador, de principios inquebrantables, pero por sobre todas las cosas, al mejor padre que la vida me pudo regalar.
El próximo 22 de diciembre no será un día cualquiera. Celebraremos tus 88 años de vida, una vida entregada al servicio, a la honestidad y al cumplimiento del deber. Esa misma fecha coincide con el 34.º aniversario de un hito histórico para el Paraguay y el mundo: el descubrimiento y entrega de los Archivos del Terror en 1992. Durante la dictadura de Alfredo Stroessner, la represión arrebató la vida y la libertad de miles de padres de familia, hermanos. tíos, abuelos.
Siendo Subdirector de la Sección Producciones, encontraste y resguardaste la verdad oculta bajo llaves y candados. No te callaste. Con un coraje civil admirable, denunciaste lo que muchos prefirieron ocultar y entregaste el informe que guio a las autoridades hacia aquel trascendental hallazgo, permitiendo que las atrocidades salieran a la luz y que miles de víctimas encontraran un camino hacia la memoria, la verdad y la justicia.
Pero hacer lo correcto tuvo un costo muy alto. No solo enfrentaste la persecución y las represalias de quienes pretendían mantener el silencio, sino que también sufriste el rechazo, las críticas y el menosprecio de algunos de tus propios camaradas y superiores, quienes al enterarse de tu participación en aquel hecho histórico te señalaron, te desacreditaron y te hicieron pagar el precio de tu integridad.
Tu carrera fue injustamente truncada. Como policía de carrera, por méritos, antigüedad y capacidad, debías haber alcanzado el grado de Comisario General. Sin embargo, por haber elegido el camino de la verdad y la justicia, sufriste postergaciones, traslados arbitrarios y obstáculos que impidieron el reconocimiento que legítimamente te correspondía. Incluso tuviste que recurrir a abogados y afrontar gastos personales para reclamar derechos laborales y beneficios que debieron haberte sido otorgados sin necesidad de lucha alguna.
A pesar de todas esas injusticias, jamás renunciaste a tus principios. El dolor de ver sufrir a inocentes fue más fuerte que cualquier amenaza o represalia. Y aunque durante mucho tiempo intentaron dejar tu nombre en el anonimato, la verdad siempre encuentra su camino, tal como lo dejaste plasmado en tu libro “Mi lucha por la verdad”.
Hoy, la historia comienza a reconocer lo que muchos supieron desde el principio: que tu valentía fue determinante para que el Paraguay pudiera conocer una de las páginas más oscuras de su pasado y para que las futuras generaciones comprendan el valor de la memoria y de la justicia.
En este Día del Padre quiero decirte que tu mayor legado no son las condecoraciones que nunca llegaron, ni los cargos que injustamente te fueron negados. Tu mayor legado es el ejemplo de vida que nos dejaste. Nos enseñaste que el honor no se vende, que la verdad no se negocia y que la dignidad vale más que cualquier privilegio.
Me siento profundamente orgullosa de ser la hija del Comisario Principal (S.R.) Ismael Aguilera Martínez. Tu vida es un acto de dignidad para la institución policial, un bálsamo de memoria para las familias de las víctimas y un legado imborrable para las futuras generaciones.
¡Feliz Día del Padre!
Gracias por tu integridad, por tu valentía, por tus principios y por enseñarme que siempre vale la pena hacer lo correcto, aun cuando el precio sea alto.
Que Dios te bendiga siempre y te conceda muchos años más junto a quienes te amamos y admiramos.
Con todo mi amor y orgullo,
María Liz Aguilera Ovelar, tu hija

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