Odiadores seriales del nuevo desorden

Pether Thiel

Por Federico Tatter*

Ocurrió por casualidad, a contramano, en pleno feriado por el nacimiento de la patria: Un desafío de perfilar a un destructor de naciones, para un sitio digital. Debía inspirarme en una caricatura. Al verla, me resultó imposible y le escribí de inmediato a Rubén Penayo, de la «Revista País», quién solicitó hacer un canje: escribir primero y luego ver cómo ilustrar. Y aquí va: El nazismo actual, sí el nazismo corporativo y colonialista, no se explica por sus desordenadas cabezas visibles, sino al revés, la severa crisis y el desembarco del tecnofeudalismo financiero, coloca a los «jokers» que necesita. Son desechables, intercambiables, y se producen en línea.

Este paisaje actual trasciende fronteras, es global, y no es una transición: es una fractura con todo lo hasta hoy conocido y existente, como estudiar y comparar con la ciencia histórica, como los hiciera Gramsci o Carbone. El encandilamiento de la Inteligencia Artificial convive con el desamparo en las calles, empleos reparto de comida basura, delineando un orden que es, a la vez, anarco capitalista para las corporaciones (destructor de todo lo público) y tecnofeudal para los ciudadanos (nuevos siervos y siervas). Las democracias liberales, tanto progresistas como conservadoras, se disuelven ante algoritmos que rentabilizan la polarización y desmantelan los pactos sociales del siglo XX y comienzos del XXI, por los votos o por los misiles (El genocidio en “real time” es atroz y la investigadora de la ONU, Albanese, marginalizada y amenazada).

En la cúspide de este nuevo desorden emergen figuras como Elon Musk, Donald Trump, Peter Thiel, Javier Milei y José Antonio Kast. No son anomalías, sino productos de mercadeo digital de una época moribunda. Estos antihéroes narcisistas encarnan una paradoja viviente: claman por una libertad absoluta de mercado, mientras blindan feudos digitales inaccesibles y erosionan el Estado de derecho en su totalidad.

Con un discurso mesiánico y disruptivo, capitalizan el descontento de mayorías precarizadas y de una clase media pauperizada, endeudada, prometiendo soberanía individual a cambio de una nueva sumisión voluntaria a los nuevos señores de la tecnología y el capital errante de cueva en cueva, donde reside el poder real.

¿Esculpe el sistema a sus íconos o son ellos el reflejo de esta mutación persistente? La respuesta es compleja y señala muchas causales. En su voracidad por desregularse, creó el ecosistema ideal para el mesianismo digital con ultra ricos. A su vez, estos aceleran la demolición de toda institucionalidad que les ponga frenos con CEOS a medida de sus ambiciones.

FEDERICO TATTER es coinvestigador y corredactor del Informe de la Comisión de Verdad y Justicia del Paraguay, CVJ, 2008. Difusor y activista en derechos humanos. Colaborador y querellante en varias causas judiciales por delitos de lesa humanidad. Colaborador y redactor en publicaciones especializadas en derechos humanos. Actualmente integrante del Comité Ejecutivo de la Federación de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos de América Latina, Fedefam, 2023-2027.

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