Por Carlos Verón de Astrada*
El gran filósofo francés del siglo XX, J.P.Sartre, decía que no creía en el progreso. Y creo que tenía razón. A pesar de la fantasía que nos creó la versión eurocéntrica de que la humanidad tiene un proceso histórico en permanente ascenso en una línea unidireccional, estamos viendo que la realidad nos presenta otra verdad.
Más allá de las barbaridades que estamos observando en el mundo, creando un clima de permanente inseguridad hasta el punto de vivir en el permanente borde hacia el abismo al que nos llevaría una coflagración nuclear, a nivel regional y subregional, estamos asistiendo a retrocesos increíbles.
La Argentina de Milei, acaba de lograr la sanción de una ley que nos estaría retrotrayendo al siglo XVIII ,en el principio de la primera revolución industrial. La nueva legislación en el país hermano, flexibiliza la relación laboral, conculcando derechos básicos que con tantas décadas de luchas, se han logrado. El mamotreto aprobado, da rienda suelta a la sobre explotación de los trabajadores en relación de dependencia, que ahora tendrán que trabajar jornadas de hasta 12 horas; no tendrían estabilidad ni periodo de prueba, dejando las manos libres a los empleadores a despidos arbitrarios, el no pago de horas extras, la determinación arbitraria del empleador de las vacaciones, y otras perlas que liquidan de forma flagrante las garantías laborales básicas, hasta ahora vigentes.
La flexibilización laboral es, sin duda, uno de los pilares del neoliberalismo que fuera instalado a sangre y fuego en Chile con el derrocamiento cruento y criminal a Salvador Allende con el padrinazgo de la Primera Ministra británica Margaret Thacher y el Pdte, Reagan en los años 70 del siglo pasado.
En realidad, los otros pilares como la privatización del patrimonio público a empresas transnacionales, la apertura indiscriminada al capital transnacional, la financiarización , la privatización del sistema previsional etc, fueron cumplidos en gran medida. Pero la flexibilización laboral, se mantuvo hasta esta vergonzosa ley conforme a la política del “libertario”, Javier Milei.
Si bien, en nuestro país, es natural que las garantías laborales, a pesar de estar contempladas en nuestra Constitución Nacional y legislación laboral, están en la práctica conculcadas, no debemos sorprendernos de que tengamos la misma escena vergonzosa que padece hoy el pueblo hermano de Argentina.
Hace demasiado tiempo que el concepto de libertad no puede limitarse a la libertad individual . Que la fase de lo que se considera de Segunda generación en la evolución de los Derechos Humanos, se contempla la justicia social como un requisito básico de redención humana.
Hoy, cuando asistimos a la caída irreversible del imperio capitalista norteamericano y el rebrote en consecuencia del fascismo en el mundo, todo se puede esperar en términos de relación laboral. Y desde ese horrendo lugar, volverán abusos que creíamos superados, criadazgo, servidumbre medieval , y hasta esclavitud rampante.
La libertad, la emancipación humana y la libertad, debe necesariamente contemplar una distribución y redistribución equitativa de la riqueza para dar a los seres humanos la capacidad de desenvolverse con libertad. Si así no fuera, esos seres humanos tendrían como única libertad , la de morirse de hambre.
Y el capital, la libertad de abusar de sus explotados.
Sé que a esta altura de la historia es una perogrullada, pero, dadas la circunstancias, no está de más repetir todas las veces que se pueda.
La libertad exaltada por Milei, es atentatoria a la vida . Esa es la libertad del “carajo” que lo único que logrará, será estallidos sociales de consecuencias imprevisibles, como el que se padeció en el 2001.
Y al ser así, veremos como esa libertad mileiniana, se ira definitivamente al carajo.*
*Analista político internacional

