Plutofilia académica: la pleitesía al poder y el desprecio al pensamiento crítico

Birrete universitario, libros y una corona que simbolizan la relación entre el poder y el pensamiento crítico académico
Puntos de Vista

Plutofilia académica: la pleitesía al poder y el desprecio al pensamiento crítico

Juan Carlos Decoud*

Hay una forma particularmente degradante de servilismo que consiste en confundir el prestigio académico con la proximidad al poder económico y político. Podríamos denominarla plutofilia, palabra que podemos definir como una fascinación casi reverencial por quienes concentran riqueza, influencia o autoridad, independientemente de sus méritos intelectuales, sus responsabilidades públicas o las consecuencias sociales de sus decisiones.

La plutofilia resulta especialmente preocupante cuando se instala en las universidades, instituciones cuya razón de ser debería consistir, precisamente, en cultivar el pensamiento crítico, cuestionar las verdades establecidas y preservar la autonomía intelectual frente a cualquier forma de poder.

Durante varios años, los congresos organizados en la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, en Villarrica, ofrecieron manifestaciones de esta preocupante tendencia. Figuras como Santiago Peña y Carlos Fernández Valdovinos fueron recibidas con un tratamiento más cercano al reservado a celebridades que al que corresponde a participantes de un encuentro académico. La solemnidad institucional, los reconocimientos y el protagonismo concedido a determinadas personalidades contrastaban, a nuestro juicio, con la pobreza de los contenidos propiamente científicos.

Lo que debía constituir un espacio de discusión, confrontación de argumentos y producción de conocimiento terminó funcionando, en buena medida, como una plataforma de posicionamiento personal y legitimación simbólica del poder.

No se cuestiona aquí el derecho de un candidato a presidente de la República o de un ministro de Economía a participar en actividades universitarias. Todo lo contrario. Sus decisiones merecen ser sometidas al escrutinio académico más riguroso. Lo cuestionable es que la universidad sustituya ese escrutinio por la reverencia, que transforme la interlocución crítica en ceremonia de adhesión y que confunda la presencia de autoridades con la excelencia intelectual.

La contradicción adquiere dimensiones todavía más graves cuando las figuras homenajeadas tienen responsabilidades políticas en un contexto de dificultades económicas que afectan a millones de familias paraguayas. Las condiciones de endeudamiento, el deterioro del poder adquisitivo y las restricciones que experimentan numerosos hogares deberían constituir motivos de interrogación y debate, no quedar eclipsados por el entusiasmo protocolar.

Frente a estas prácticas, algunos docentes decidimos, desde hace varios años, no participar de esos encuentros. Se trató de una decisión consciente de no contribuir a legitimar una orientación institucional que considerábamos incompatible con el espíritu universitario y no de una indiferencia hacia la actividad académica. Pero esa decisión tuvo consecuencias.

A pesar de haber recibido evaluaciones unánimemente excelentes por parte de los estudiantes respecto de nuestro desempeño docente, fuimos objeto de amonestaciones como una reacción a nuestra negativa a participar de aquellas ceremonias de pleitesía.

Esas amonestaciones, que entonces pretendieron presentarse como reproches institucionales, hoy nos honran. Porque ningún reconocimiento administrativo puede valer más que la independencia de criterio. Y ninguna sanción puede descalificar intelectualmente a quien se niega a confundir la dignidad académica con la obediencia al poderoso.

La plutofilia revela, además, como paradoja moral particularmente desagradable, la genuflexión abyecta frente a quienes ostentan poder y la soberbia mediocre frente a quienes ejercen el pensamiento libre. Quienes se muestran complacientes, sumisos y reverenciales ante una autoridad pueden exhibir, simultáneamente, una arrogancia desmedida frente al docente que pregunta, discrepa o simplemente se niega a participar del espectáculo. Lejos del respeto institucional; eso es servilismo selectivo.

Y tampoco es excelencia académica. La excelencia no se mide por la jerarquía de los invitados, la cantidad de autoridades presentes, la cosmética vacía o la espectacularidad de los actos protocolares. Se mide por la calidad de las investigaciones, el rigor de las discusiones, la apertura al disenso y la capacidad de producir conocimiento relevante para la sociedad.

Una universidad que recompensa la complacencia y reprende la independencia intelectual invierte su propia misión. En lugar de formar ciudadanos capaces de interpelar al poder, corre el riesgo de convertirse en una institución dedicada a reproducir sus jerarquías y celebrar a sus representantes.

La universidad no está llamada a rendir pleitesía a los gobernantes, a los empresarios ni a los administradores de la riqueza pública. Está llamada a examinarlos críticamente, con argumentos, evidencias y libertad.

Por eso, el problema de la plutofilia no reside únicamente en la fascinación por los poderosos. Su consecuencia más perniciosa es el desprecio por quienes no se arrodillan.

Cuando la reverencia al poder se convierte en virtud institucional y la independencia de pensamiento en motivo de amonestación, la universidad deja de ser un espacio de libertad para convertirse en una antesala del poder.

Y en ese escenario, ciertas amonestaciones dejan de ser una deshonra: se convierten en testimonios de dignidad.

*Doctor en Derecho Público, investigador en gobernanza ambiental y docente universitario. Trayectoria que combina el análisis jurídico con la comunicación social: ex periodista en ABC Color y ADN, con publicaciones sobre problemáticas ambientales y políticas.

Distinguido con el Premio Nacional de Comunicación en Biodiversidad de la Asociación Guyrá Paraguay y con premios en concursos literarios. Con producción académica y ensayística centrada en la relación entre derecho, territorio y esfera pública en América Latina.

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